Cuando no estés conmigo es un proceso caótico que parte del fracaso de dos personas que intentan vivir una sola vida. Se sabe de antemano que no puede funcionar, existe por tanto una oposición teórica y una atracción práctica que suele ganar. En medio, el deseo, la insatisfacción, el miedo a la pérdida en la misma medida que a la esperanza. En medio palabras y más palabras que intentan explicar, reparar, expresar el dolor.

Inviernos

 

Hace frío en la piel, los dedos son un bloque de tristeza sin tacto. Las ventanas no cierran y el viento es esa discusión aplazada mil veces.  Te vas bajo la lluvia con el ánimo roto y dejas los cristales amenazando los días que luego nos esperan.

Cambia la geografía cuando no das un paso, el paisaje es inhóspito, el equipaje un deseo de estaciones más cálidas, un error desprovisto de abrigo para casos extremos. Con toda la maleta sobre el cuerpo desnudo es invierno en los ojos que llueven apartando la vista de tu empeño.

Golpes de viento

 

El tiempo se hace extraño. Las imágenes saltan, incontroladas, sobre las lágrimas que taponan los ojos.

La respiración como gesto consciente lucha por conservar un ritmo, una constancia.

Las palabras llegan de tan lejos, tan sordas, que son sólo un agravio que retiene la marcha… y la marcha es huida solamente.

¿A qué tanta sorpresa si un día no podemos seguir como si nada?

Cuando logré salir de aquellos años la entereza se me fue rompiendo con la altura. Luego, al pisar tierra, me faltó besarla arrodillada.

Sigo amando la tierra, la acaricio, la riego, la contemplo, me inspira gratitud, inmensa gratitud… pero yo soy de aire nada más.

La gravedad es un esfuerzo sobrehumano, una mentira que yo quiero creerme, una mentira que reparto indiscriminadamente para quedarme aquí, mirando el suelo, como si no me costara mantenerme, no volar con los ojos, con las manos, respirar lejos de mi elemento.

La distancia, las lágrimas, la asfixia no son por escapar, por romper la mentira que reparto, por saberme de un medio equivocado.

La tristeza es cansancio de sentir diferente, de entender otra cosa, de saber que hacen daño estas alas atadas por más que las esconda.

La tristeza es cansancio de pedir mil disculpas si un día me disperso ante un golpe de viento.

Fecha de caducidad

 

Estoy cansada de escribir me voy. La garganta me arde, los ojos se me hunden, no me cuadran palabras-sensaciones. La urgencia se despierta con la urgencia pero no sé frenarla. Siempre lo mismo y digo siempre porque quiero, porque tengo una historia con su memoria intacta, porque los momentos se suman con todo lo que arrastran y mi vida no es más que lo arrastrado, no sé hablar del presente, del presente pequeño con textura de pez.

Me pesan los horarios fijados de antemano, los hechos aplazados, la paz de zanahoria que persigo sin fin.

Me duele la caducidad de tu mirada, las mañanas que empiezan con la noche inconclusa, arrancarte las quejas incrustadas como la cera ardiendo para que surja el cambio y todo quede igual.

Me aterra sentir que complico tu vida con la claridad de todo lo que falta y lo que sobra cuando no soy más que simple confusión.

 

Santa Bárbara

 

Tormentas sobre el ánimo cansado del invierno. Santa bárbara el refugio recurrente para curar la piel de todas las edades. Mirar cómo la brisa acaricia el verde y su esperanza, despertar con los pájaros que parecen silencio y son el pulso tranquilo de un corazón dispuesto a darlo todo.

La luz recorriendo los ojos que se cierran sobre lo que has de dejar a un lado del amor y que tanto te duele. El cielo sosteniendo tu mirada, diciéndote que puedes, que la belleza está y no te va a dejar al margen de la vida que entiendes como vida.

Será otra marca más de la lluvia en la tierra que habitas, una descarga brutal moviéndote el camino con sus ganas, pero será una suma al fin y al cabo, un estar con su ser en el nadie que crece en tu sonrisa, cuando estar y sonrisa puedan darse la mano cordialmente.

 

Papeles firmados

 

Hubo que firmar tantos papeles, que enredamos los nuestros y firmamos dos caminos opuestos en una carretera y el asfalto vencido de palabras fue abriendo grietas en los pies más desnudos… y cambiamos las bocas que se buscan saltando por la gente hasta encontrarse, por las bocas cansadas de instrucciones para hacer de los días el justo deber ser de cualquier nombre, y cambiamos los nombres confundidos en la mezcla de piel contra cabellos, por los nombres escritos en papeles, los papeles perdidos que firmamos, para dejar de ser lo que sentimos hasta dejar sentir lo que pensamos.

 

Y quiso pensar

 

Y quiso pensar, como la última esperanza, bajo los muros que nunca construyó, bajo los escombros que se le vinieron encima sin maldad, por ignorancia solo, por transparencia…

Y quiso pensar, como si aún esperara ni siquiera respuesta a un grito de auxilio, sino el auxilio mismo, sincero, gratuito… un ser capaz de verla…

Y quiso pensar que todavía eran posibles los rescates, los rescates pequeños, los del hola qué tal, cómo te encuentras, los que dicen te quiero y tú notas que es cierto, los que te van hablando mientras te quitan piedras, los que te buscan si no vienes y te echan en falta cuando tú crees que sobras…

 

Y quiso pensar, pero no supo hacerlo…

 

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